En el norte de África, bañada por las aguas del Mediterráneo, Melilla está situada en la costa suroriental de la Península de Tres Forcas. Por su situación privilegiada, Melilla es considerada la puerta de África.

Melilla cuenta con una población de alrededor de 70.000 habitantes, y en ella conviven cuatro culturas que, sin renunciar a sus señas propias de identidad, se enriquecen diariamente en el contacto diario. Podríamos decir que en la misma ciudad conviven cuatro Melillas diferentes: la cristiana, la musulmana, la hebrea y la pequeña Melilla hindú.

En realidad, Melilla es una sola ciudad que, en perfecta armonía, ofrece al visitante una increíble variedad de matices difíciles de hallar en otras partes del mundo. Y todo ello a los pies del monte Gurugú, que preside la ciudad.

Si hablamos de cuatro Melillas en una sola ciudad, también podemos hablar de cuatro tipos de habitantes melillenses. La comunidad cristiana, la más numerosa, recupera su presencia en el s.XVI con la llegada de los españoles. La comunidad musulmana, con mayoría de sus miembros de origen bereber, es la segunda en presencia desde el s.VII. La comunidad judía o hebrea, recuperada desde el s.XIX, es la tercera en cuanto al número de miembros. La Comunidad romaní se caracteriza por su dinamismo. Por último, la población hindú es la más moderna y la menos numerosa. Todos forman una misma Comunidad que sorprende a sus visitantes por la tranquila convivencia que se respira en los ambientes de Melilla.

Sólo en Melilla es posible caminar rodeado de gentes tan diversas, unos con rasgos indios o hebreos, otros con las vestimentas típicas bereberes o con chilabas árabes. La esencia de lo cotidiano se entrelaza entre la singularidad y el sentimiento de respeto por las diferencias, compartiendo una mirada cosmopolita a un mundo que cada vez con más fuerza consolida la riqueza multiétnica y multicultural como el verdadero pilar de la integración social y democrática.

Lejos de connotaciones folklóricas, nuestra Ciudad apuesta por la interculturalidad, por fortalecer las relaciones con otros grupos étnicos y culturalmente diversos, enriqueciéndonos como individuos y como comunidad.

Además de su patrimonio monumental, histórico y cultural, Melilla ofrece un tesoro frágil pero muy valioso, aquel que promueve la convivencia, la tolerancia y el mestizaje. Nuestra ciudad lo quiere mostrar, compartir y así enriquecerlo.

La riqueza cultural que hemos descrito puede observarse no sólo en las gentes, sino también en las calles de Melilla donde encontramos tantas mezquitas como iglesias, y donde es posible detenerse a contemplar con curiosidad sinagogas y templos de otras religiones.

Prolongándose por los lados exteriores del llamado “Triángulo de Oro” (las calles del barrio Héroes de España) se encuentran los edificios que albergarían los templos más singulares de la ciudad.